El Araguaney, árbol nacional de Venezuela

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El Araguaney (de nombre científico Tabebuia chrysantha) es un árbol muy llamativo y útil, que crece en todos los estados de Venezuela, hasta los 1200 metros de altura sobre el nivel del mar, y en ocasiones a alturas superiores, siempre y cuando las condiciones de humedad y de incidencia solar así lo permitan. Es más bien de zonas semi-áridas y bien soleadas.

El tamaño del árbol comúnmente está entre los 6 y los 13 metros de altura.

Famoso por su floración amarilla y copiosa, que la mayoría de los ejemplares de esta especie muestran durante el mes de Marzo de cada año, es por esta cualidad que frecuentemente se le recuerda y se reproduce su imagen.

Por todas estas razones, y aunque existen muchos otros maravillosos árboles que pudieran ser excelentes candidatos para esta designación, se le declaró árbol nacional de Venezuela, el 29 de mayo de 1948.

El crecimiento de éste árbol no es muy lento, aunque ocasionalmente pueda serlo, en terrenos con humedad muy escasa. Cuando las condiciones de humedad moderada, sol y viento, le son propicias, puede tener un desarrollo tan rápido como el de su pariente el Apamate (nombre científico: Tabebuia rosea), que igualmente es de la familia de las Bignoniáceas, y al igual que esta especie produce una madera dura, muy resistente y densa (el Apamate es conocido en el Estado Zulia como “Roble”).

A diferencia del Araguaney, el Apamate o Roble Criollo, produce unas flores de color morado claro. Es probable que puedan observarse muchos más Apamates grandes que Araguaneyes grandes, debido a la importancia utilitaria de la madera de este último.

Como comentario misceláneo, podemos decir que a finales de la década de los años 70, la revista infantil venezolana Tricolor, a cargo en esa época de la Sra. Ligia de Lima de Bianchi, fundó un club infantil conservacionista llamado “Los Araguaneyes”, al cual los niños venezolanos podían afiliarse a través del correo postal, y recibían de vuelta un hermoso carnet con logo a color, que los acreditaba como miembros del grupo. En él se leía el lema: “Mi Venezuela, yo te cuidaré”. Doña Ligia de Lima de Bianchi, y la Revista Tricolor, enriquecían la mente de los niños con información acerca de nuestra soberbia y primorosa naturaleza, a la par que estimulaban el sentido de la conservación y de la siembra de conciencia para con el agua, el aire, la tierra, y todo lo que la naturaleza otorga de manera pródiga a nuestro país y a nuestro planeta.

Juan Carlos Viloria Petit.

La foto que se muestra sobre el texto, es del autor Eduardo López, de quien consignamos los datos y una nota suya sobre el tema, con un apunte muy importante acerca de las especies similares al Araguaney:

Nombre del autor: Eduardo López.
Ciudad de origen y país: Caracas, Venezuela.
Dónde fue tomada la foto: En un sitio llamado El Mango, carretera Higuerote-Chirimena, cruce con la carretera a Curiepe, Barlovento, centro norte de Venezuela.
Contenido de la foto: Un Araguaney (Tabebuia chrysantha) en flor.
Por qué es especial: Porque es el árbol emblemático nacional de Venezuela y su día se celebra el último domingo de mayo.

“El género a que pertenece el Araguaney comprende otras especies parecidas con las cuales se pudiera confundir, ya que tienen también floraciones amarillas, aunque de tonalidades diversas, como son el Araguán o Cañada (Tabebuia chrysea), el Flor Amarilla, Curarí o Curarire (Tabebuia serratifolia) y el Acapro (Tabebuia tabilis) (Hoyos, 1987 [1983], p. 66 a 70), los cuales se pueden encontrar por aquí y por allá en Barlovento.” Por Eduardo López. Texto original de esta cita (y más extenso) en la URL:

http://www.flickr.com/photos/12694900@N08/2435354054

Enlace para el archivo de origen de la foto

*El Guamacho (nombre científico: Pereskia guamacho) es una planta alta, común en Venezuela, que florea con muchas flores amarillas y que produce deliciosos furtos, pero a diferencia del Araguaney, es una cactácea.

Nuestra dirección web alternativa: http://araguaney.lat.com.ve/

Una vaca blanca y un toro negro – Sencillas vivencias en la Venezuela del Siglo XX

Mi abuelo era un agricultor que heredó una finca con unas cuantas vacas. Las vacas le producían leche y queso, para el consumo de su casa, y también para vender un poco, pero su principal satisfacción era cosechar pimentones grandes y verdes, y tomates muy sanos. Tenía sus maticas de greifú (grape fruit), unos guácimos, unas ceibas, unas matas de mamón, y muchas otras plantas más, que no recuerdo en este momento.

Iglesia de Mendoza. Venezuela.

Iglesia de Mendoza, Venezuela.

Las vacas que tenía eran muy sanas y de buen aspecto. Unas eran de raza Holstein, y la mayoría de raza Cebú (las que tienen una joroba en el lomo, parecida a la de los camellos, y están muy bien adaptadas a las zonas calurosas, como es el caso de esta zona, que forma parte del Sur del Lago de Maracaibo).
Tenía un perrito blanco, que daba muchas volteretas ladrando de contento, cada vez que llegaba alguien a la finca. Ese perrito se llamaba Malabar (por las vueltas o malabares que solía dar). A mi abuelo le gustaba leer en una mecedora, debajo de las matas, sin preocuparse mucho de las arañas o serpientes que a veces llegaban al lugar. Él siempre las salvaba y defendía. No dejaba que mataran una serpiente de cascabel, porque decía que éstas se comían a los animales dañinos, como eran los ratones y las ratas (si las ratas se comían el maíz, que sembraba por separado en un gran cuadro, luego sería imposible comerse las inigualables cachapas que preparaba mi abuela Margot…).
Las vacas de mi abuelo eran tan consentidas, que las trataban más bien como mascotas. Por las mañanas les cantaban canciones, y después del ordeño, Omar Peña, el capataz llanero que las ordeñaba con la ayuda de otros trabajadores, las soltaba con cariño, mandándolas a buscar “un muñequito” que estaba escondido en las marañas verdes de los campos… Estas eran unas masas tupidas de pastos altos, con enredaderas y caujaros. Entre ellas se la pasaban todo el día estas vacas, comiendo y paseando, bebiendo las aguas minerales transparentes, que discurrían abundantes por los surcos de riego, y que traía una motobomba del pozo subterráneo. Si acaso no encontraban aquél “muñequito” que les habían mandado a buscar por la mañana, estoy seguro de que regresaban al corral completamente satisfechas de todo lo que habían comido y presenciado, a lo largo del soleado y pintoresco día “mendocero” (estamos hablando de la zona cercana a la Colonia Agraria del Cenizo, en Sabana de Mendoza, Estado Trujillo, Venezuela). Unas flores amarillas como de auyamas, adornaban por completo la Sabana. Las libélulas de los más diversos colores, hacían una danza que duraba mientras durara el sol, entre las flores, los charcos y los rayos de luz, haciendo demostraciones de vuelo suspendido, figuras en el aire y formación.
La Tía Pura, hermana de mi abuelo (la llamábamos Pura porque su nombre de pila era María Pura), también administraba su propia finca, con un estilo diferente al del abuelo. Tenía más vacas, más empleados, y corrales más grandes, pero en ellos por igual se dedicaba a la producción de leche. La Tía Pura había quedado viuda tempranamente, hacía mucho tiempo, y dedicada al trabajo y a los hijos, jamás se volvió a casar. Era de carácter firme, pero muy amable y educada. En su casa, en el pueblo, tenía su propia oficina con un buen escritorio, con sus carpetas, su teléfono y todos los necesarios papeles. Allí solía trabajar unas horas por las tardes. Por las mañanas, con su traje de medio luto y calzado de oficina (se vestía de manera muy sobria y presentable), se llegaba hasta los mismos puestos de ordeño… para verificar que los trabajadores no dejaran perder ni una gota del producto de su esfuerzo… El que no la cuidaba, ¡de seguro se llevaba un gran regaño!
Una mañana temprano, en tiempo de vacaciones, nos llevaron a ver el ordeño con Tía Pura, y a tomar la leche recién producida.
La finca de la Tía Pura, sí que estaba impregnada del olor inconfundible de la bosta. Mientras los obreros trabajaban, y eran supervisados por la exigente dama, nos invitó a pasar adentro del corral, que estaba cercado con alambre de púas.
- Pasen por debajo del alambre- nos dijo sonriendo.
Así lo hicimos, y en menos de lo que canta un gallo, tres niños pequeños estábamos adentro del corral, contemplando el escenario. Viendo de cerca todas aquellas vacas, que nos parecían enormes. También había algunos becerros.
Uno de los obreros le llamó la atención a nuestra Tía.
- Fíjese, Doña Pura, que ahí está “Cara blanca”…-
La Tía miró inmediatamente en la dirección señalada, con gran atención, y hasta con un poco de asombro, y dijo de inmediato, sonriendo, y a la vez, con expresión preocupada:
- Tengan mucho cuidado, que ahí está Cara blanca, es una vaca agresiva, que no pierde tiempo en atacar a las personas que no conoce, cuando entran al corral.
Apenas sí pudimos verla, a la distancia de “dos cuerpos de vaca”, era una vaca cebú blanca, completamente adulta, con su completa cornamenta, que también nos estaba mirando… bajando la cabeza, ¡dirigiéndose a nosotros! ¡Todo de inmediato! Probablemente nos habíamos acercado demasiado a algún becerro…
Rápidamente nos mandaron a salir por donde habíamos entrado, por debajo del alambre de púas, pues la puerta de salida estaba lejos de donde nos hallábamos. Apenas nos pusimos a salvo, nos trajeron unas tazas con una leche recién hervida, de sabor agradable, que cuajaba una nata por encima, para que la tomáramos, y allí sonreímos y charlamos.
El incidente con Cara blanca no pasó a mayores… A excepción claro, de una gran raspadura que me hice con el alambre de púas, debajo de un tobillo, cuando estaba escapando de aquél animal tan “ofuscado”. La raspadura en mi pie era profunda y larga, y también sangrante… pero tuve buen cuidado de no decirle a nadie, pues en dos días habría fiestas en el pueblo, y no me las quería perder por nada del mundo, no quería regresar a Maracaibo todavía. Me procuré mi propio tratamiento, cuidando de mi herida de la mejor manera posible (con unos ajos…). Eso me sirvió por unos días, después del incidente con la vaca blanca. Luego, en el pueblo, en los días de fiestas, presenciaría otro incidente con un toro negro, pero eso sería parte de otro relato.

Sinf Vethencourt.
Carretera Panamericana.
Sabana de Mendoza.
Estado Trujillo.
Venezuela.
Julio de 2013.

DE SABOR CRIOLLO (LA RECLUTA). ESCRITO PUBLICADO EN MARACAIBO EN 1902 POR RENÉ LABARCA

El siguiente texto fue escrito por René Labarca, con el título: “DE SABOR CRIOLLO (La Recluta)”, en el Periódico “LA TIRA”, el día 4 de Agosto de 1902. (Sí, estáis leyendo bien, de MIL NOVECIENTOS DOS). Número 887. Página 2. Y dice así:

El maracaibero es el hombre más revolucionario de Venezuela, pero a pesar de ello, no le importan un pito las revoluciones.

Tiene sus candidatos, pero ama más el hogar y la familia, y se burla de los políticos y de la política.

Conoce a todos los pícaros que infestan el país; y si va a los campamentos, es por parrandear al aire libre.

Sueña con asonadas y motines, pero jamás concurre a ninguno, porque sabe, que obra de tontos es, tirar una parada oscura, es decir, comprometer la pelleja infructuosamente.

El maracaibero puede ser hasta General, pero, soldado, ¡ni a tiros!

Es indisciplinado, porque es altivo; y no acata sumiso la voz de cualquier mata siete que quiera medirle las costillas con su machete.

Ama la libertad, y de ningún modo se somete a la vida estrecha del cuartel. De allí que profese odio profundo a la vida paupérrima del soldado y que desee ver proscrita hasta del diccionario la palabra recluta, que es su sombra fatídica.

*

Las cocineras y las beatas son las que primero sospechan que habrá recluta; y son las que primero dan la voz de alarma; y esa voz se transmite con la mayor celeridad del Empedrao al Saladillo. De modo que cada zuliano prepara su cueva para ocultarse, o el bagaje para correr a los campos.

Diálogos como éste se escuchan cuando algún gobierno quiere hacer enganche.

- ¿No sabe usted? – le decía una vieja charlatana que va al mercado diariamente, a un gomoso de la créme de la créme de nuestra juventud.

- Hable, Timotea.

- ¿Sabe lo que ocurre? ¡Pero qué ha de saber! Ustedes los niños de hoy, viven como les dá su gana: holgazanes y bachilleres. ¿No sabe usted que mañana reclutarán? Lo dijo el niño Pancho, que es, y siempre ha sido del turrón, y sabe too lo que pasa en estos mundos ocultos.

Conque, ¡pelar el ojo!

*

- ¿Sabe usted lo que ocurre? – le decían en el Boulevard Baralt a un caballero mayor de setenta años.

- Diga usted.

- Que están reclutando.

- ¿Habla usted de veras?

- Como se lo digo. Hay que cuidarse.

Recuerdos de la Fundación de Ciudad Ojeda

malabarciudadojeda

Refiere la Sra. Candelaria Arteaga, una matrona amable y elegante oriunda del Municipio Lagunillas. Que el lugar donde fue emplazada esta ciudad, tenida por muchos como la más agradable del Estado Zulia, era de una vegetación exhuberante y tupida. Abundaban las serpientes de todo tipo, venenosas y constrictoras, la mayoría de ellas de dimensiones superiores a las de un brazo humano.

.- Esto era muy bonito y de muy buen ambiente.- Nos dice.

.- A raíz del incendio de Lagunillas, nos mudamos aquí, como damnificados. Las serpientes eran enormes. Había mucha actividad laboral, y muchos extranjeros. Muchas casa tenían en sus frentes jardines espaciosos, llenos de plantas con flores olorosas, entre las que predominaban los jazmines y malabares. Recuerdo mucho la mata de Malabar, porque cuando uno transitaba por las calles y soplaba la brisa, la fragancia de sus flores se difundía, e impregnaba tu ropa y todo lo que había.

Doña Candelaria es una mujer de una energía admirable. Amante de las plantas, nos cuenta que tanto buscó después de largo tiempo, que finalmente consiguió tener de nuevo en su casa una mata de Malabar, a la que cuida con cariño y esmero.

Página web de referencia de nuestra interlocutora, quien además ha dispuesto de espacios en la televisión local, y es muy conocida en nuestra querida Ciudad Ojeda:

Candelaria Arteaga, Ciudad Ojeda.
Página de Contacto.

Una nota adicional sobre Armando Molero

Mi tío abuelo Isaac Villalobos Hernández, quien naciera en 1907 en la Calle Venezuela del Barrio del Saladillo, en Maracaibo, fué un hombre que conoció muy bien su ciudad y su tiempo. Algo común para muchas personas y épocas, vivió en diferentes sitios de Maracaibo, del Zulia y de Venezuela, a lo largo de su vida de más de siete décadas. Era persona extrovertida, que trabajó muchos años como vendedor de diferentes géneros, insuperable y maestro para la venta ambulante, de puerta en puerta y en mercados concurridos. No le ganaba nadie. La familia de su madre, mi bisabuela Elena Hernández Franco, era “oriunda” del sector llamado “El Milagro”, concretamente del “Cerro de Cotorrera”. Para la época de estos personajes, que para mí son familiares, El Milagro no pertenecía a Maracaibo, sino que era una zona periférica. Ellos tomaban un tranvía en Maracaibo para llegar a Cotorrera. Era pues, para esta generación, Maracaibo una ciudad pequeña donde prácticamente todo el mundo se conocía. El acento al hablar (y me consta, de haber compartido el habla con mis viejos de la rama materna), era mucho más marcado y “rajao” (que aquí significa puro o tradicional) que ahora, con un fortísimo carácter gitano-andaluz (diríamos, 100% y netamente para ser más claros), que actualmente se ha perdido bastante. Del hecho de ser escasa la población y muy relacionados sus naturales entre sí, es que surgió la costumbre de llamarse todos primos o primas, coloquialmente, costumbre que no es exclusiva de esta región sino también de otras en este país (Falcón, Lara) y el mundo. Muchísimas personas en la localidad tenían este tipo de parentezco.

Vecinos de nuestra familia sita en el Milagro, eran los famosos Roñoquero y Mamblea, Armando Molero (n. 1899), el famoso compositor y cantor zuliano, y mi bisabuelo Abrahan Villalobos, Mi tío Isaac. Todos ellos es probable que tuvieran algún tipo de parentezco, principalmente por causa de la extensa familia zuliana Villalobos, se trataban cotidianamente y alternaban (con toda seguridad) en tertulias con música y poesía, con el insigne poeta Udón Pérez, domiciliado no muy lejos, en el Barrio del Saladillo.

Para mí, durante los años de la infancia, en que tuve la fortuna de compartir y escuchar muchas historias de los mayores, esta querida familia Maracaibera, la información que de ellos recibía se me tornaba única y valiosa, puesto que no encontraba en los medios usuales, incluyendo muchos libros históricos, descripciones tan vívidas, llenas de curiosidades y de datos sobre lo que fue el Maracaibo de los Siglos XVIII, XIX y XX (tan remota es la data de la familia Villalobos en Maracaibo, tan curioso su afán por la genealogía, e intención de darla a conocer a los últmos vástagos de cada generación), y siempre pensé en la forma idónea para difundir estos datos.

Decía mi tío Isaac Villalobos, que el Sr. Armando Molero, quien era asiduo visitante de la casa de su padre en el Milagro, personaje muy familiar y cercano a ellos, aprendió (o al menos desarrolló más) su desempeño con la guitarra y el canto, en el vecino país de Colombia. Esto debido a que en sus años mozos, recreándose por las orillas del Lago de Maracaibo, en El Milagro, presenció involuntariamente un “nefasto acontecimiento” en el que una persona perdió la vida… Habiendo sido testigo de tan grave asunto, parece ser que la suya propia corría peligro… por lo cual, y con la ayuda de su familia, se trasladó al vecino país, adonde supo aprovechar el tiempo entrenándose en la ejecución, canto y composición de bambucos y otros géneros, que le identificaron tanto a lo largo de su carrera artística. Es probable, entonces, que su estadía en Colombia, haya condicionado, a principios del S. XX, el tipo de géneros musicales desarrollados e interpretados por Don Armando Molero. (Véase, por ejemplo, la definición de la palabra Bambuco, en la Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Bambuco, quedando claro que éste no fue el único género por él interpretado).

Queda allí esa nota, cuya fuente doy por cierta, para que especialmente las personas estudiosas vean si les provee de alguna utilidad, dejando claro que estoy citando una fuente oral y no tengo mayor recurso al respecto, sólo que fue referida con la mayor seriedad, y de la misma forma la represento.

Dejo también una referencia en la web, donde se ponen juntos, de manera muy útil e inteligente, varios vínculos relacionados con la vida de Don Armando Molero, y en la cual, al menos por ahora, no he visto mención de la información que aquí refiero:

http://micuatro.com/personajes/2010/03/armando-molero/

Ciertos vínculos en la web no los pongo sino como texto. Para el caso de que algunas páginas, por diferentes motivos, dejasen de funcionar, quedaría por lo menos su referencia histórica. Esperemos que el excelente portal MiCuatro.Com se mantenga en linea por numerosos años.

Para terminar, un video de Youtube.com, con la canción más clásica de Don Armando, “El Cocotero”, El signo perenne de las costas del lago…

Segunda carta de Gonzalo Antonio para el tema de la Herencia de los Villalobos de Maracaibo. Bibliografías sugeridas.

Apreciado Belarmino.

No doy abasto para otros quehaceres que se me hacen necesarios para sobrevivir. Sin embargo, en esta corta carta, te estoy poniendo la lista corta y sin mucho detalles, de los libros o en general textos que considero importantes para tomar en cuenta en la redacción sobre los Villalobos de Maracaibo, su historia y su herencia. Espero que no te fastidiéis. Cuando sea el caso de hacerte alguna pregunta sobre lo que voy escribiendo, solamente te voy a mostrar una parte de las citas que sean necesarias hacer.

Estos son los textos (algunos los he tenido, otros los tengo, varios tengo que buscarlos otra vez):

LIBRO DON QUIJOTE DE LA MANCHA, POR MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA.

LIBRO DON MIGUEL, JUDÍO DE CERVANTES, POR LEANDRO RODRÍGUEZ.

LIBRO ARCHIVO DEL REGISTRO PRINCIPAL DE MARACAIBO, PROTOCOLOS DE LOS ANTIGUOS ESCRIBANOS (1790- 1836), ÍNDICE Y EXTRACTOS. POR AGUSTÍN MILLARES CARLO. PUBLICADO POR EL CENTRO HISTÓRICO DEL ZULIA EN 1964. CONTIENE “PALABRAS NECESARIAS” POR HERCOLINO ADRIANZA. ES UN LIBRO DE 363 PÁGINAS + 2 HOJAS.

LIBRO ARCHIVO DEL CONCEJO DE MARACAIBO. EXPEDIENTES DIVERSOS. I-II. PRÓLOGO, ÍNDICE Y EXTRACTOS POR AGUSTÍN MILLARES CARLO. PUBLICADO POR EL CENTRO DE HISTORIA DEL ESTADO ZULIA Y LA COMPAÑÍA ANÓNIMA ENERGÍA ELÉCTRICA DE VENEZUELA, EN 1968. ES UN LIBRO DE 196 PÁGINAS + 3 HOJAS. CONTIENE EXTRACTOS ORDENADOS CRONOLÓGICAMENTE, DE 153 DE LOS DOCUMENTOS MÁS ANTIGUOS (DEL 20 DE OCTUBRE DE 1717 AL 31 DE JULIO DE 1843), CONTENIDOS EN LOS DOS PRIMEROS VOLÚMENES DE LA SERIE DENOMINADA EXPEDIENTES DIVERSOS. EN LA INTRODUCCIÓN SE OFRECE TAMBIÉN UN ÍNDICE SOMERO DE LOS VOLÚMENES SUCESIVOS HASTA EL FOLIO 123 DEL TOMO VII, EN QUE TERMINA EL AÑO DE 1861, FECHA A PARTIR DE LA CUAL SE CONSERVAN LAS ACTAS DEL CONSEJO.

LIBRO ESTUDIO BIBLIOGRÁFICO DE LOS ARCHIVOS VENEZOLANOS Y EXTRANJEROS DE INTERÉS PARA LA HISTORIA DE VENEZUELA (APÉNDICES: I. COLECCIONES DOCUMENTALES VENEZOLANAS DE CARÁCTER GENERAL. II. MATERIALES PARA UNA BIBLIOGRAFIA DE LOS ARCHIVOS LATINOAMERICANOS). AUTOR: AGUSTÍN MILLARES CARLO. CARACAS, ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, 1971. 367 PÁGINAS + 3 HOJAS. TOMO 12 DE LA BIBLIOTECA VENEZOLANA DE HISTORIA.

LIBRO BIBLIOGRAFÍA VENEZOLANA DE AGUSTÍN MILLARES CARLO, HOMENAJE EN LOS 100 AÑOS DE SU NATALICIO. AUTOR: LICENCIADO CARLOS SÁNCHEZ. PUBLICADO POR LA UNIVERSIDAD DEL ZULIA. VICE-RECTORADO ACADÉMICO, SISTEMA DE SERVICIOS BIBLIOTECARIOS Y DE INFORMACIÓN (SERBILUZ). MARACAIBO. ABRIL DE 1994.

HISTORIA DE VENEZUELA DE RAFAEL MARÍA BARALT.

HISTORIA DEL ZULIA DE JUAN BESSON.

HISTORIA DEL ZULIA DE PEDRO GUZMÁN, HIJO.

HISTORIA DEL ZULIA DE ANTONIO GÓMEZ ESPINOZA.

LIBRO BANCO DE PIEDRAS, DE ANÍBAL MARTÍNEZ, PUBLICADO POR EL BANCO DE MARACAIBO.

LIBRO MARACAIBO REPRESENTADO EN TODOS SUS RAMOS, POR JOSÉ DOMINGO RUS.

LIBRO MARACAIBO A PRINCIPIOS DEL SIGLO XXI, REFUNDICIÓN DE LAS OBRAS TITULADAS AGERE PRO PATRIA Y MARACAIBO REPRESENTADO EN TODOS SUS RAMOS, AMBOS POR JOSÉ DOMINGO RUS. PUBLICACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DEL ZULIA, EN EL AÑO 1970. TIRAJE DE SÓLO 1000 EJEMPLARES.

LIBROS DE KURT NAGEL VON JESS, SOBRE LOS ARCHIVOS DE LA CATEDRAL Y DEL EPISCOPADO DE MARACAIBO. LIBRO DEL MISMO AUTOR SOBRE ALGUNOS APELLIDOS Y FAMILIAS DE MARACAIBO.

TOMO DEL PERIÓDICO EL ZULIA ILUSTRADO, PARA OBTENER LA DESCRIPCIÓN DE MARACAIBO ANTES DEL SIGLO XIX POR EL FRANCÉS DE PONS.

CATÁLOGO DEL HERMANO NECTARIO MARÍA, LLAMADO ÍNDICE DE LOS DOCUMENTOS DE ARCHIVOS DE INDIAS SOBRE MARACAIBO Y SU PROVINCIA.

DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO UNIVERSAL DE LA EDITORIAL ESPASA CALPE, CON TODOS SUS TOMOS, PROFUSO EN INFORMACIÓN SOBRE HISTORIA DE ESPAÑA, Y ALGUNOS DATOS DE PERSONAS CON EL APELLIDO VILLALOBOS, QUE VIVIERON Y TRABAJARON TANTO EN ESPAÑA COMO EN AMÉRICA, EN SIGLOS ANTERIORES.

OBRA LA CIUDAD MONUMENTO A RESPETAR, POR EL ARQUITECTO URUGUAYO PIETRO CHIANCONE, DEFENSOR DE LA VIEJA ARQUITECTURA DE MARACAIBO, Y ESPECIALMENTE DE LAS ZONAS CORRESPONDIENTES AL CASCO CENTRAL. FACULTAD DE ARQUITECTURA DE LA UNIVERSIDAD DEL ZULIA.

LIBRO CORTO: SI SU MARIDO LA ADORA, LE COMPRARÁ MUEBLES NORA. SEMBLANZAS DE LA COTIDIANIDAD DE LAS DAMAS DE MARACAIBO, A MEDIADOS DEL S. XX. POR FERNANDO PERDOMO.

LIBRO MANTILLA COMO EL LIBRO MÁS QUERIDO POR LOS ZULIANOS DURANTE LAS PRIMERAS 6 DÉCADAS DEL S. XX.

LA BIBLIA.

MONOGRAFÍA DEL CRONISTA DEL ZULIA (FALLECIDO) FERNANDO GUERRERO MATHEUS “EL CASO DE LA PROVINCIA DE MARACAIBO, 1821″ CITADO POR AGUSTÍN MILLARES CARLO EN SU ÍNDICE DEL ARCHIVO DEL CONCEJO MUNICIPAL DE MARACAIBO.

LIBRO DE GABRIEL FERNÁNDEZ DE VILLALOBOS (MARQUÉS DE VARINAS) “VATICINIOS DE LA PÉRDIDA DE LAS INDIAS Y MANO DE RELOX” CON UNA INTRODUCCIÓN DEL DR. JOAQUÍN GABALDÓN MÁRQUEZ. INSTITUTO PANAMERICANO DE GEOGRAFÍA E HISTORIA. COMISIÓN DE HISTORIA. COMITÉ DE ORÍGENES DE LA EMANCIPACIÓN. CARACAS.

EXPENDIENTE DE EVARISTA VILLALOBOS Y DOCUMENTOS DIVERSOS EN PODER DE LA FAMILIA.

ESCRITOS PRIMEROS DEL AUTOR ZULIANO CUYO SEUDÓNIMO ES SINF VETHENCOURT SOBRE LA FAMILIA VILLALOBOS Y SU HERENCIA.

LIBROS DEL ACERVO HISTÓRICO DEL ZULIA. DIVERSOS AÑOS.

Con firma: Gonzalo Antonio. 1995.

* * *

Otra gaita nos acompaña:

Gaita: Decreto papal, letra de Mario Viloria.

Agrupación Cardenales del Éxito. Interpreta: Ricardo Aguirre, “El Monumental”. Año 1969.

 

Carta de Gonzalo Antonio a Belarmino Villalobos Vicuña en 1995. La Herencia de los Villalobos.

Maracaibo, 30 de Octubre de 1995.

Valiente amigo:

Recibid un saludo.

Espero que el año que recién comienza sea fructífero y agradable para vos, y para toda tu familia. Espero que me disculpéis el abordar el género epistolar para hacerte llegar este mensaje, dado el hecho de que nos separa una larga distancia. De todos modos, a veces la comunicación es más concisa y clara de este modo, que con la comunicación audible. Esto es tan importante como importante es el tema del que voy a escribirte.

Ante todo, quisiera darte información de nuestro amigo apreciado que se encuentra estudiando en Granada, y de quien probablemente ya tengáis noticias de su misma letra. Según sé por su última carta, ya ha encontrado una residencia con privacidad para su persona, que se haya a 40 minutos de su lugar de trabajo, a un costo bastante fuerte para su bolsillo sin divisas, pero se encuentra bien de salud y en las diligencias a que fue a ocuparse. Ocupa mi mente, entre todas las demás cosas que me atañen, la preocupación de darle algún apoyo desde Venezuela, que pueda notarse efectivamente sobre su presupuesto, pero de momento es muy poco lo que he podido hacer, salvo vender algunos objetos que ya no uso, a los comerciantes de antigüedades. Pero esta no es la razón de mi carta.

Cumplo con comunicarte mi disposición actual de reunir en un libro, todas las informaciones y la historia sobre la familia Villalobos de Maracaibo, que nuestros viejos y parientes comunes, han venido aportando desde hace más de doscientos años. Como creo que no existe familia más Maracaibera (y Zuliana) que los Villalobos, estuve tentado a ponerle el título de: “Tratado Maracucho”, pero a causa del revuelo que ha tenido el tema últimamente en la ciudad, he decidido ponerle el título de “La Herencia de los Villalobos”, siendo en un principio no más que la inquietud generada por los relatos y el carácter de nuestra maracuchísima familia materna, que me hacía concebir un pequeño acopio de relatos chuscos sobre la zulianidad judaica, gitana, maracaibera y mojanera. Esto pasó a convertirse para mí en la actualidad en firme eje, alrededor del cual giran las más diversas controversias históricas, filosóficas, políticas, religiosas y en general literarias, que me dan pie para concebir una obra extensa. Novela-documento cuya completud artística, dependen del tiempo y del esmero que sin duda daré a su culminación, consultando y comunicando mis ideas únicamente a las personas consideradas a este respecto relevantes. El esquema (muy a grosso modo) es el siguiente:

NIVEL I

Los Villalobos en el contexto genealógico español. El elemento sefardí en España y en los Villalobos. Los marranos de la clase trabajadora de la España de Felipe II y pobladores de las Américas.
Los Villalobos cristianos auténticos.
Villalobos el Fiscal de Alfínger (Ehinger) desde Madrid, favorecedor de los intereses del Rey.
Otro Villalobos fundador de Porlamar (Margarita) y Santo Domingo en el S. XVI.

NIVEL II

Las fraguas libertarias.
Oposición de los Villalobos americanos (de Maracaibo) a la monarquía.
La población de la antigua Provincia de Maracaibo como una nación autónoma en la búsqueda de libertades.
Las necesidades de las Indias. Maracaibo presentada en todos sus ramos por José Domingo Rus, oidor de la Real Audiencia de la Nueva Galicia, peticiones de gracia y autonomía “para estas pobres gentes de Maracaibo”.
Descripción de Maracaibo por el viajero francés De Pons.
Libro del Marqués de Varinas, Gabriel Fernández de Villalobos “Vaticinio de la Pérdida de las Indias” y “Mano de Relox”, es decir, el tiempo contado del dominio Español en América. (Este autor estuvo preso en Argel por las molestias causadas al Rey. Uno de sus ensayos que pedían reivindicación y justicia para los “Indianos” llevaba por título “Desagravio de Jacob”. Durante su estadía en España, Gabriel de Villalobos dirigió más de ochocientas cartas a los Reyes, aconsejándoles sobre el debido trato a las Américas).

NIVEL III

Los Villalobos durante la Independencia de Venezuela.
Las rebeliones armadas de Maracaibo antes de Gual y España en Venezuela.
Los daños causados a la clase laboriosa del país, causados por los mismos patriotas.
Destrozos en el Hato Juana de Avila.
Destrozos y muchos cadáveres dentro del terreno de los Villalobos en el año de 1882 (Batalla de Morales y Lino de Clemente en Salina Rica). Los Títulos de Propiedad de los Villalobos y sus mutilaciones.
Datos históricos de esta familia Villalobos: Ganaderos, Alcaldes y Terratenientes.
Las bondades de los escribanos.

NIVEL IV

La Independencia del Zulia.
El caudillismo de Venancio Pulgar.
Molestias y afrentas provenientes de Caracas.
El crimen histórico del Zulia: LA REGIÓN SIN MEMORIA.
La metódica desintegración cultural y social del zuliano.
Destrucción del Saladillo.
El petróleo sigue siendo subterráneo aunque lo saquen de la tierra.
Los cuentos de Papá Abrahán Villalobos.
Los Villalobos de ahora: La marginalidad y la ignorancia subyugadas por la corrupción-rumores de una herencia enorme.
Abogados robando a los Villalobos y a sus parientes, valiéndose de falsas promesas sobre la herencia.
La crisis y el doloroso y lento despertar de un pueblo.
Profecías terribles e irrefrenables.
Ofensivos comentarios dictados por el sentido común contra los hechos histórico-contemporáneos de la región del Lago de Maracaibo.

OTRAS NOTAS:

Miembros de la familia Villalobos de Maracaibo, que han destacado en diferentes áreas, y en diferentes partes de Venezuela y el mundo. (Ejemplo: Humberto Fernández-Morán Villalobos)

AVIVAMIENTO

Los niveles antes citados son como las capas de una cebolla, que fue creciendo con el tiempo de adentro hacia afuera. El avivamiento, en este caso, es el factor dialéctico que las enlaza también como una cuerda a las cuentas de un collar: El conflicto del hombre en el pecado original que enlaza al sufrimiento del pueblo de Di-os, forastero en una tierra a la cual sin embargo siente suya: Sefarad de los cristianos, moros y judíos, que entra en conflicto consigo misma, que crece más allá del mar y con las mismas se cae como la torre de Babel, diseminando en los pueblos de América las semillas de la contradicción, para que no haya diferencia entre una pobre España y una pobre América que no se entienden por dentro, que las tribus de Israel siguen clamando redención a Di-os, y que los Villalobos trashumantes desterrados de su origen terminan hablando en lenguas en los barrios de Maracaibo, en 1995, profetizándose a sí mismos sin comprenderse aún desde el púlpito de una Iglesia Evangélica.

Espero, buen amigo, que este grosero esbozo de lo que pienso hacer, te haya resultado interesante, al menos por su aparente variedad. Para muchas de estas cosas y otras que se me escapan, cuento con ciertas documentaciones que me he dedicado a buscar en diversos sitios de la Ciudad, que vos por supuesto conocéis. Mi trabajo será en parte documentarme más y con otras fuentes de determinados asuntos.

Como quiera que sea, te pido el favor de una ayuda para saber cualquier información sobre el juicio de la inquisición que alguna vez te oí mencionar, que se llevó a cabo sobre la persona de un Villalobos por judaizante. Así mismo tendré como muy útil y honorable cualquier dato de tu rama genealógica particular, la cual podría incluir ciertamente en este libro, no sin antes hacerte una consulta. Entre mis planes se encuentra comunicarme un poco más, por el correo electrónico, con nuestro amigo a quien ha sido posible visitar el “Archivo de Indias” en Sevilla, España.

Como yo tengo sangre de los Villalobos, y dicen que los Villalobos son tan brutos que meten el burro por la ventana, se me ha ocurrido ponerte al tanto de todas estas ideas. Espero que sepáis perdonar las fallas en los enfoques, en los conceptos y en los estilos.

Cuento con que posteriormente podamos conversar sobre este tema, especialmente sobre el aspecto de una bibliografía de la que me gustaría hacerte alguna referencia.

Atte.

Gonzalo Antonio.

Información sobre derechos de autor:
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Video de Youtube que nos acompaña:

¡Mía, Maracaibo Mía! (De todos los venezolanos)

Recordemos a Udón Pérez

Udón Pérez. Venezolano.

¡MARACAIBO MÍA!

Porque yo te canto desde que el destello
Primero del alba sube monte arriba,
Al viejo ”Empañado”, que miente un camello,
La testa le bruñe, le dora la giba;

Porque yo te canto cuando el foco bello
Del sol en la altura sus lamas aviva,
Y allá me figura fantástico sello
Que sella del cielo la vasta misiva:

Porque yo te canto cuando el disco rojo
Del astro poniente reproduce el ojo
De algún Polifemo, sobre ápices zarcos:

Porque yo te canto diciéndote “mía”;
Me ladra y me muerde la burda ironía,
Los canes hidrófobos de los Aristarcos.

¡Que ladren y Muerdan…! Mientras los palmares
De insomnes penachos que orlan tu laguna,
Sean a mis ojos así como una
Falange de indios que celan sus lares…

Y finjan tus sombras nocturnos manglares;
Y un arco guajiro tu menguante luna,
Que clava en los flancos de la noche bruna
Las flechas de oro de tus luminares…

Mientras que tus islas, que oyeron mis loas,
Me acuerdan los rudos chozos primitivos
De maras y aliles. Moporos y toas
Y de su vernácula vital sinfonía
Aves, auras, frondas… me brinden motivos:
Yo te diré “mía”, Maracaibo mía.

“Mía”, cuando evocas tus hombres de gesta
Cuando sus hexámetros vibran tus cantores,
Y en labios y plumas, sin ruines temores,
Brasa de Isaías, arde tu protesta.

“Mía” cuando tiendes la mano, dispuesta
A vendar heridas, a calmar dolores,
A empuñar la esteva de los labradores
O el hacha que abre la inculta floresta.

Cuando amparas niños, viejos y mujeres,
Y cual hormiguero bullen tus talleres,
Y hay en tus escuelas sol y greguería.
“Mía”, cuando ríes, “mía”, cuando oras,…
“Mía”, a todas horas, Maracaibo mía.

¡Cuna de mis padres y de mis abuelos,
Cuna de mi Ida, para siempre ida,
Cuna de mi prole, y en donde mi vida
Se abrió como un cáliz al sol de tus cielos!

En tí han frutecido todos mis anhelos,
Tú has sido en mis luchas mi escudo y mi égida,
Diste a mis victorias láurea florecida
Y a mis desventuras ceñiste asfodelos.

Mis aves de ensueños colgaron sus nidos
En tus rosaledas, y duermen en calma
Bajo tus cipreses mis muertos queridos.

¡Que ladre y que muerda la tropa jauría!,
Mientras yo te llamo con voces del alma,
“Mía”, a boca llena, Maracaibo mía.

Abdón Pérez Machado (Udón Pérez).

Venezuela. 1871 – 1926.

Para que quede bien claro que Maracaibo nos pertenece, a todos los hijos que la queremos, con el amor que se tiene a una matrona, plena de dádivas y cariños para aquellos que cobija bajo su seno.

El Relámpago del Catatumbo

Mucho se ha escrito y se ha dicho sobre el famoso fenómeno eléctrico y atmosférico, que representa uno de los principales símbolos de la Región del Lago de Maracaibo, o Zuliana: El Relámpago del (Río) Catatumbo. Este consiste en una descarga eléctrica, generada a considerable altura (y por lo tanto, muy visible desde localizaciones tan lejanas como centenares de kilómetros de su lugar de origen, especialmente en horas nocturnas), sobre la zona de la desembocadura del río del mismo nombre, en las aguas del Lago de Maracaibo. Esto se ubica en la zona Sur-oeste de dicho lago.
Siendo una manifestación luminosa de la naturaleza, de presencia prácticamente constante e intermitente, ha sido utilizada durante cientos de años como faro natural para los navegantes de la región, especialmente aquellos que en tiempos menos tecnificados, realizaban el trayecto de Norte a Sur, y viceversa, sobre el espejo de aguas de nuestro pedazo del Caribe, principalmente en embarcaciones llamadas piraguas, para realizar el importante intercambio comercial de la Ciudad y Puerto de Maracaibo, con la zona productora de múltiples géneros del Sur del Lago, y de la cordillera de Los Andes.
Antes de seguir mis comentarios, inserto la secuencia más legítima que he encontrado en Youtube.com:

Misterio y ficción acompañan los comentarios y opiniones, tanto formales como informales, relacionados con la presencia y las causas de este curioso fenómeno natural. Entre ellas, se puede mencionar la descabellada idea de que se encuentra asociado a un volcán (volcán que entonces estaría sumergido, en plena ciénaga, en una zona completamente sedimentaria por excelencia, en la que ni por asomo ha surgido nunca la más pequeña porción de lava, ni gases sulfurosos). Otros han dicho que el relámpago es un fenómeno, más que eléctrico, nuclear, idea en cierto modo, tan descabellada como la precedente. Pretender, por cierto, que el Relámpago del Catatumbo tiene una ubicación muy precisa, relacionada con alguna gema o diamante gigante, del que emanan magnéticas influencias captadoras de los efluvios de las nubes, es cuando menos una gran incongruencia con la realidad.
Tiene mucho de cierto, y por lo tanto, alguna significación para una concepción científica de este tema, el hecho de que el Lago de Maracaibo, y especialmente las zonas cenagosas de su sección Sur-oeste, emanan gas metano proveniente de la descomposición vegetal y de la explotación petrolífera, factor que podría enrarecer el aire a diferentes alturas, y favorecer determinado tipo de descargas eléctricas en algunos lugares, donde por cierto, se haya dado también la presencia de nubes voluminosas.
El hecho es que tres o cuatro factores podrían explicar claramente, y sin ningún misterio, el fenómeno del relámpago, aún a las luces de una Física de Newton, de Franklin y de Coulomb, más que planteándose la incógnita como si en vez de descarga eléctrica, surgiera en el lugar un láser verde fosforescente, danzante y asociado con magnetismo en bola, que realizara erráticas traslaciones dibujando el mapa de Suramérica, o brotara de un agujero por el que se escuchase un coro de dolientes voces subterráneas…
En nuestra región soplan durante casi todo el año los Vientos Alisios, estos vienen desde el Nor-este, desde una orientación que se ubica geográficamente hacia el Mar Caribe y el Estado Falcón. La gigantesca masa gaseosa, cargada del agua que ha recogido al pasar sobre miles de kilómetros de superficies marinas y lacustres, se encuentra de pronto con el espejo de aguas del Lago de Maracaibo, especie de caldero donde el sol hace evaporar aún otra inmensa cantidad del vital líquido, y gas natural, compuesto principalmente de metano, además de otras emanaciones. Estos vientos y estas “aguas atmosféricas” confluyen, hasta llegar al “rincón” que conforma la cordillera de los Andes en sus últimos ramales del Norte (hacia el Este, Los Andes Venezolanos, hacia el Oeste, la Formación Andina de La Sierra de Perijá). Allí contenido, entre montañas de miles de metros de altura, el vapor de agua se condensa, inmensas nubes se forman, se estacionan, se elevan, se precipitan en forma de lluvia en toda la Zona del Sur y Sur-oeste del Lago de Maracaibo. El Relámpago del Catatumbo relumbra, se replica, persiste, como uno de los signos más característicos y curiosos del Occidente de Venezuela y del mundo.

Juan C. Viloria.

Esta entrada la publiqué por primera vez en el website LagodeMaracaibo.com, hace poco más de un año.